La filatelia y el béisbol cubano

Por: Oreidis Pimentel Pérez

Animado en estos días por un concurso mundial de páginas web de filatelia (FILANANIAS 2021), me puse a investigar los peloteros cubanos que han sido reflejados en alguna emisión, ya sea nacional o extranjera, y la búsqueda me trajo algunas sorpresas.

Son varias las estrellas que aparecen en las emisiones desde 1991 al 2000, todas sin que medie la identificación de los mismos, pero en fin… ¡Se les reconoce fácilmente pues sus posturas son inconfundibles! El primero de todos es Orlando ”El Duque” Hernández en la serie de los Panamericanos correspondiente a 1991 (valor 5 centavos), después Víctor Mesa en un deslizamiento en home en el sello de 85 centavos de Mar del Plata ’95, Jorge Fumero en la hojita filatélica de Atlanta ’96, Antonio Pacheco en las Medallas Olímpicas de ese mismo año y en el sello de los Centroamericanos Maracaibo’98, mientras otro santiaguero, Orestes Kindelán, aparece en una jugada contra Nicaragua en el valor de 15 centavos correspondiente a los Panamericanos Winnipeg’99.

Dejé para último el valor de 85 centavos de la emisión de 1995 alusiva a las Olimpiadas del Centenario Atlanta’96 y el facial de 65 centavos de Sydney’2000: se trata del mismo pelotero siguiendo la misma foto como base, nada más y nada menos que Omar Linares Izquierdo.

En la primera de estas últimas dos series hay ejemplos de sobra de cuanto se puede caricaturizar a los atletas y en Linares su postura con el bate lo delata, amén de que le cambiaran el rostro y le aclararan la piel.

No se trató de un cambio ingenuo pues en la emisión del 2000 en vez de rojo su traje fue azul, la manilla izquierda de azul a rojo, la guantilla de la misma mano de negra pasó a amarilla, le adicionaron un cátcher en primer plano pero el diseñador cometió un grandísimo error: en la versión del 2000 le puso un bate de aluminio Mizuno de los años ‘80 y ya en Sydney el béisbol amateur había retornado al bate de madera.

EL HOMENAJE A LAS ESTRELLAS

Después fuera de las series de deportes múltiples vinieron al fin emisiones específicas de béisbol y en el 2002, salió una serie de 5 sellos con motivo de la XV Copa Intercontinental de La Habana. La colección la integraban el capitalino German Mesa, los santiagueros Antonio Pacheco y Orestes Kindelán, el pinareño Omar Linares y el camagüeyano Luis Ulacia.

Luego en el 2003 parecía que continuábamos con buen paso pero… ¡Caramba! Como solía decir un comentarista deportivo: los sellitos no quedaron del todo perfectos.

En el valor 15 centavos de la XXXV Copa del Mundo aparece el rostro de Lázaro Vargas y al fondo supuestamente una jugada que lo caracteriza, mas, en ese fondo no es Vargas quien aparece ¿Cómo? Resulta que el traje del antesalista es de la década de los ’60 y ’70 y el traje del árbitro también confirma que se utilizó de fondo una foto incorrecta y que pasa por anacronismo porque Vargas se destacó mucho después.

Pasamos al otro valor de 15 centavos con Jorge Luis “Taty” Valdés y me pregunto ¿Qué tiene que ver un bateador con el pitcher zurdo más ganador de la pelota cubana? Y hay más: en el de 65 centavos el lanzador que aparece por Lázaro Valle no tiene su mismo wine up o movimientos de lanzar, por lo tanto no es él y lo afirmo con total seguridad pues vi lanzar al capitalino en sus buenos tiempos.

El complemento de cada estampilla, o fondo que se utilizó para completar las imágenes, fue la clave para determinar las pifias del diseño porque las instantáneas de los rostros de cada jugador son exactas, no así el dibujo que los acompaña y complementa.

Un año después vino el 130 Aniversario del Primer Juego Oficial de Béisbol ¡Excelente hoja filatélica! Al fin se le rindió tributo a grandes estrellas profesionales como Luque, Marsans, José de la Caridad Méndez, Conrado Marrero y Martín Dihigo (que apareció con un rostro grotesco en una estampilla de 1992 y al menos aquí si se correspondió su foto) y amateurs como Huelga y Changa.

Sin embargo, los fouls vinieron en la serie que acompañó a la hoja, igual que sus antecesores del 2003, porque mantuvieron el estilo del rostro más el complemento del segundo plano.

En el sello de 10 centavos el serpentinero Braudilio Vinent aparece junto a una jugada en segunda base ¡Qué absurdo!

También un Rogelio García en el valor 15 centavos que de espaldas puede ser cualquiera, un Luis Giraldo Casanova (65) junto a un bateador que no solo no se le parece sino que lleva una franela antigua y no roja como el equipo Cuba.

Por último, Víctor Mesa en el de 75 es una inequívoca metedura de pata del diseñador ¡Ese hombre deslizándose no es Víctor ni con imaginación! No tiene su rostro, ni su raza, porque Mesa es mestizo y el jugador es negro, lleva una franela de los años ’60, con un logo en el pecho de esa época pero como había que manipular la imagen le pusieron un “32” en el lado derecho. 

Lo deslizaron quien sabe en que base porque no se ve el jugador a la defensa y sí a un árbitro delante de él con ropa de 30 años después. Es decir, una ensalada de anacronismos: un jugador que dicen es Víctor y no lo es, que viste del ‘60 cuando lució en los ‘80 y un umpire con ropa de los 90 ¡Qué les parece! ¿Y si no hay jugador a la defensa entonces para que se agacha el umpire? Buena la intención de engañar con las nuevos programas de tratamiento de imágenes aunque burdo el ardid.

PELOTEROS CUBANOS EN EMISIONES EXTRANJERAS

El primer ejemplo es un exótico sello de Liberia, asombroso por el hecho de que una estampilla africana presente un deporte tan ajeno para el continente negro. La misma, con valor de 50 centavos, refleja la medalla de oro olímpica en la edición de Barcelona ’92, debut bajo los cinco aros de las bolas y los strikes, sin embargo no me cabe la menor duda el dibujante usó como referencia al primer bate Luis Ulacia.

Por el swing y estilo en el home, zurdo intentando chocar una bola a como de lugar, y porque lo vi desempeñarse cientos de veces en vivo estoy seguro se trata de este atleta. 

El otro sello africano que muestra a un jugador cubano es uno de la República del Congo, valor 300 francos, por las olimpiadas Atlanta ’96.

A diferencia del de Liberia, que es un dibujo artístico muy bueno, el del Congo cae en los mismos escándalos de infames copias de fotos pues…sí, en efecto, esa serie se diseñó e imprimió en Cuba, justificación para que en el valor de 300 francos saliera insólitamente el jugador Javier Méndez y luciendo la camiseta del equipo Industriales en la Serie Nacional cubana.

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